Francisco Ponce retomó el golf con el gran nivel de juventud

Francisco Ponce retomó el golf con el gran nivel de juventud

Francisco Ponce retomó el golf con el gran nivel de juventud

Francisco Ponce tuvo que decidir entre el golf y su profesión. Pues, aunque su carrera golfística era prometedora sabía que su destino no los vinculaba, o al menos no en aquella época. Pasaron los años y siendo un profesional, retorna a Ecuador, donde a la par decide retomar la práctica de este deporte, con la agradable sorpresa de reencontrarse con sus amigos de juventud, lo que volvió su reintegración mas interesante.

¿Cómo incursionó en el golf? 

 

Provengo de una familia de golfistas.  A los 10 años mi padre me llevó a verlo jugar. Lo acompañé a él y sus amigos a jugar golf los fines de semana durante casi un año hasta que a los 11 años empecé a jugar.  Me inicié en la escuela de verano y me encantó desde el momento que pegué mi primera bola.  Comencé con unos palos viejos y pesados que eran de mi abuelo.  

El golf se volvió una pasión y desde temprana edad tuve mucha disciplina.  Mi nivel de juego mejoró bastante en un corto plazo.  Me enfoqué mucho en el juego corto y el putt ya que era chiquito y no tenía mucha distancia.  Hasta el día de hoy, uno de mis fuertes es justamente el juego corto y el putt.  

¿Qué destaca de su experiencia como seleccionado nacional?

Tuve la oportunidad de representar al Ecuador en torneos sudamericanos pre-juveniles y juveniles. Fueron unas experiencias muy buenas el poder jugar esos torneos, particularmente la competitividad a la que uno se exponía “fuera de casa.”  Siempre es bueno el poder competir contra otros, aprender de los mejores y formar amistades en el camino. 

Teniendo un gran nivel en su juventud, ¿por qué lo tuvo que abandonar?

A mis 18 años salí del país a estudiar en EEUU.  A pesar de que jugaba bastante bien para los estándares locales, era evidente que para poder jugar competitivamente tendría que tomar un camino distinto a mis estudios, lo cual no era apoyado en casa.  Luego de mis estudios, me radiqué en EEUU y dado mi ritmo de vida tanto personal como profesional, se me dificultaba jugar por lo que dejé el golf.  Son de las pocas cosas en mi vida que si tuviera un “mulligan” no hubiese dejado de jugar. 

En aquella etapa, ¿cómo se vivía el deporte?  Sabiendo que en la actualidad la mayoría busca profesionalizarse y jugar college golf. 

Hace 25 años, cuando yo jugaba como juvenil, teníamos menos personas y chicos jugando golf.  Los niveles de juego y competitividad eran inferiores a los de la actualidad.  Antes uno jugaba en su club, salía al exterior a jugar de vez en cuando y luego el camino a tomar era cursar por la universidad y arrancar la carrera profesional.  Muy pocos de mis amigos jugaron college golf o intentaron dedicarse al golf como profesionales. 

Hoy en día, el golf es un “comodín” para entrar a la universidad.  En la actualidad existen más torneos y mayor apertura por parte de los clubes.  También es importante destacar que hoy en día los padres se ven más involucrados y apoyan a este deporte como una profesión lo cual es muy distinto a lo que mis padres o abuelos hicieron en su momento. 

¿Qué contraste puede encontrar entre el golf de su juventud con el de ahora?

El golf hoy en día es bastante más competitivo.  Lo vemos desde el PGA Tour, mini tours y hasta dentro de nuestros propios jugadores amateurs.  Creo que los chicos hoy en día tienen un mejor nivel de golf que los chicos de hace 25 años.  La tecnología ha sido parte de ese cambio, no solo por los palos y las bolas sino también por la preparación tanto de los jugadores como de los profesores. Se juegan más torneos; se involucran más lo padres y los clubes y los chicos también ponen más de parte. 

¿Qué resalta de su trayectoria en este deporte?

Quizá lo que más resalta es que es un deporte que se lo puede jugar de por vida.  Y a pesar de que dejé de jugar golf durante muchos años, he vuelto a jugar con muchas ganas y con buen nivel.  Me divierto mucho con mis amigos. 

¿Por qué decidió retomarlo?

Retomé el golf al regresar a vivir a Ecuador en el año 2015.  No fue algo planificado.  En una visita al club me encontré con viejos amigos que no había visto en mucho tiempo y me invitaron a jugar.  Comencé a practicar y al poco tiempo estaba disfrutando con todos.  Afortunadamente mi juego tomó forma y volví a jugar tan bien como lo hacía de chico.  Hoy por hoy tengo un hándicap de “0”.

¿Cuán importante fue para usted reencontrarse con sus amigos?

Reencontrarme con mis amigos fue el motor que hizo que yo vuelva a jugar golf.  Fue espectacular volver a compartir momentos tan agradables con ellos y es como si no hubiera pasado el tiempo.  También he encontrado nuevas amistades lo cual ha sido muy agradable. 

¿Cómo encuentra equilibrio entre el golf y los negocios?

 

Como todo en la vida, hay que tener un balance.  Es cuestión de organizarse tanto en temas profesionales como personales para poder darse el tiempo de practicar y jugar golf.  Y este deporte tiene la gran ventaja que hay muchos negocios que se hacen en el campo de juego.

Sigan sus sueños, sean disciplinados y pongan dedicación, siempre encontrando un balance saludable en todo lo que hacen en sus vidas. Todo llevado al extremo, tarde o temprano nos pasa factura.
Francisco Ponce
Golfista
Entrevistas