Andrés Moncayo abandonó el tenis por lesión y el golf le abrió las puertas

Andrés Moncayo abandonó el tenis por lesión y el golf le abrió las puertas

Andrés Moncayo abandonó el tenis por lesión y el golf le abrió las puertas

Andrés Moncayo fue tenista hasta que una lesión le impidió continuar en este deporte. Por lo que, decide acompañar a su hermano menor a las prácticas de golf, desde entonces este deporte lo enamoró y no ha dejado de experimentarlo, siendo amateur, profesional y ahora, profesor.

Además del golf, Andrés tiene otra pasión, amansar o domesticar caballos, lo que le ha permitido tener en simultaneo, participaciones nacionales e internacionales en el golf.

 

Andrés Moncayo, con 54 años, espera poder ser buen ejemplo y mentor para sus alumnos, anhela que su experiencia les sirva en su preparación. Para ello, nos cuenta su historia y trayectoria.

¿Por qué y cómo incursionó en el golf?

Incursioné en el golf a los 14 años por la influencia de mi hermano menor que comenzó a jugar, yo era tenista y mi padre jamás nos dijo que vamos a jugar golf. Creo que eso fue lo mejor que me pudo haber pasado, porque así empezamos a adorar el golf desde chiquitos.

¿Qué te incentivó a jugar golf?

A raíz de un accidente que tuve, el cual me impidió jugar tenis en esos días de recuperación, después de eso decidí acompañar a mi hermano a la cancha, hasta ahora.

¿Quién te enseñó a jugar y que enseñanza te ha dejado?

Yo aprendí a jugar golf con Pablo Sola, gran amigo, quien comenzó sus primeros trabajos profesionales a los 26 años y yo tenía 16 años, fue un gran mentor en esa época, ahora reconocido profesor de golf en Argentina.

Me dejó muchas enseñanzas, por ejemplo, con él se prendió esa chispa de entender la técnica y leer sobre golf, lo que me ayudó después cuando fui profesor.

¿Cuáles son son tus aspiraciones en el golf?

Mis aspiraciones a esta edad, en lo que respeta al juego, creo que hasta allí llegó, hice bastante cosas. Ahora mis aspiraciones son ayudar a los niños, honrarles esos 30 años de experiencia.

Además de jugar golf ¿Tienes alguna profesión?

Mi profesión paralela al golf es montar caballo, les entreno, los amanso y arreglo sus dificultades, soy un amansador de caballos.

¿Participó en alguna gira infantil? ¿Qué enseñanza le dejó?

En mi época no había giras infantiles, se jugaba con palos de mayores cortados, tenían un peso debajo de la cara, tremendo. Los zapatos me acuerdo que eran zapatos de calle que le pusieron clavos, esto fue hace tanto tiempo, cuando tenia 13-14 años. Los guantes eran unos guantes de mi padre a los que tenia que cortar los dedos para que me queden. Y no había giras, solo campeonatos juveniles, no había muchos niños en esa época porque casi no tenían derecho a jugar, porque los viejos eran cargosos y corrían.

¿En qué torneos ha participado?

Participé en 8 Copas Andes, representa al país en esas ocho veces. Estuve en el equipo que quedó históricamente en tercero en Bogotá. También en una buena presentación en la que empatamos en el tercer puesto en Venezuela. Jugué en un Tour de las Américas en Brasil, que onceavo.

¿Cuáles son los objetivos personales y los problemas dentro de este deporte?

Mi meta personal es estas alturas de la vida, es ayudar a los niños, tratar de que lleguen a la selección para ahí haber dado las bases y fundamentos afectados para que sean convocados, de ahí que le pongan más tecnología como tienen ahora los profes de la selección, y también ayudar a llegar hasta donde ellos quieren llegar. En lo personal, seguir alimentando mis metas con los caballos y en el golf.

¿Cuál es la anécdota que más recuerdas de tus competencias?

En el Torneo Sudamericano Juvenil que estuve jugando en Lima, le pego un tiro abierto hacia los árboles y le pegué a una paloma, una tortolita que estaba allí, lo único que vimos fue cuando cayó muerta la pobre.

La otra es en una Copa Andes, tenía 16 años, estaba jugando con los mayores, en uno de esos hoyos un poco distraído le lanza una bola al contrincante, fue una experiencia no tan buena porque mi compañero actuó de impulso y se pasó de palabras . Yo era joven, por lo que no respondí y respeté al rival, sabiendo que lo golpeé sin querer. Lo que me acuerdo fue que después de eso jugué mejor y logramos hacer un gran partido y los ganamos a los chilenos, y empatamos en el último hoyo con los colombianos que eran dueños de casa.

A la gente de élite del golf, a los chicos que están representando al país, no lo tomen tan en serio. Cuando lo toman muy enserio y tratan de forzar las cosas no salen bien, más bien, llega a ser una obsesión y no una pasión. Como le he dicho a mi hijo, lo más importante es no tomar en serio, en el momento en que no te importa perder, es cuando más empiezas a ganar.

Andrés Moncayo
Golfista
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