Mateo Gavilanes, una historia de superación y su reencuentro con el golf

Mateo Gavilanes, una historia de superación y su reencuentro con el golf

Como muchos, Mateo Gavilanes, incursionó en el golf siendo un niño soñador que aspiraba competir en nacionales y a nivel universitario. No obstante, en el camino se le presentaron algunos obstáculos, en los que destacan una lesión que lo imposibilitó de jugar por dos años y una depresión golfística que lo frenó dos años más.

Sin embargo, con mucha motivación, perseverancia y entrenamiento, Mateo supo enrutarse nuevamente gracias al apoyo de su familia, amigos y grandes mentores que lo guiaron en tiempos difíciles.

 

Ahora, en una época difícil para él y el mundo, nos cuenta cómo inició el sueño de llegar a ser un jugador universitario, sus inicios, trayectoria, y todos los proyectos que aún tiene por cumplir.

¿Cómo empezaste a jugar golf y quién fue tu mentor?

Empecé a los 6 años en el campamento vacacional de Arrayanes Country Club, del que mi familia ha sido miembro hace mas de 10 años. Todos me conocen bien y lo siento como mi segundo hogar.

Aunque mis padres no jugaban golf, ni nadie de mi familia lo hacía, mi gusto por este deporte es gracias a mi mejor amigo del colegio, José Gabriel Khamis.

 

Admiraba mucho las veces que me quedaba a dormir en su casa, él y su padre salía cada mañana a practicar. Además, ver todos los trofeos que tenía me incentivó más, en ese momento decidí jugar golf y nunca más miré atrás, por eso estoy agradecido con él.

En ese periodo, donde todo inició, Andrés Martínez, Gustavo Ramos, William Bolagay, Arnulfo Ruiz, Juan Simbaña y Darwin Vera, eran los profesores que me ayudaron, incluso hubo una época súper corta donde Juan Moncayo era profesor, él también fue importante.

Tuve una lesión severa a los 10 años que me impedía hacer deportes por dos años. A los 12-13 años logré regresar al golf. Desde ese momento, supe que Gustavo Ramos era el indicado y me ha acompañado en este recorrido bastante largo.

¿Cómo fue el proceso para ingresar a la universidad?

Conseguir una beca para estudiar en el exterior no es fácil. A través del golf se hace un poco más fácil el proceso, pero igual hay que tener en cuenta qué hay un montón de chicos más buscando lo mismo, y la única manera de conseguir que una universidad te tome en cuenta, primero es jugar bien, segundo, tu iniciativa por tener comunicación con los coaches, tercero y muy importante, es tener buenas notas, porque es en lo que más se fijan.

Entrené muy duro durante mi último año de colegio para obtener una beca deportiva, ya que con scores buenos pude mandar emails a entrenadores de universidades que me interesaban bastante.

La experiencia fue increíble, el proceso que tuve fue largo y duro. No hay manera fácil de conseguir una beca, la única manera es entrenando duro y demostrárselo a los entrenadores.

¿En qué universidad estás y qué año cursas?

Me encuentro en Concordia University Texas en Austin, y estoy cursando el último semestre. Lamentablemente con lo sucedido por el coronavirus, se cancelaron todos los torneos de la conferencia y también el campeonato nacional que se jugaría a principios de junio.

 

¿Cuál ha sido tu experiencia y con qué objetivos llegaste?

Mi primer año fue complicado. Las expectativas eran altas, quería jugar todos los torneos que teníamos programados, pero no fue así; en mi primer semestre solo jugué un torneo. Creo que fue por un periodo de adaptación, por lo que tenía que acostumbrarme a vivir fuera del país, era la primera vez y estaba solo.

El siguiente semestre jugué mucho mejor, participé en todos los torneos y llegamos a jugar nationals en Florida.

No todos mis objetivos fueron alcanzados durante mi primer año, que me llevaron a pensar que no fui exitoso. Esto me llevo a una depresión golfística de dos años bien largos. Pero así son las cosas, uno aprende y crece durante esos momentos y logré encontrar mi juego.

¿Cómo te adaptaste al ritmo de jugador de golf universitario?

Sin duda, fue difícil al principio, ya que nunca viví fuera del país, y peor, lejos de mi familia. Lo que me causaba más problema era la comida, como la mayoría sabe, la comida acá es súper mala para la salud, hasta el agua engorda. El peso me afectó bastante, en lo físico y mental, pero todo es cuestión de ponerse límites y saber cuándo decir basta.

Luego de 2 años viviendo solo, me acostumbré. Salí a vivir fuera de la universidad en un departamento con un amigo, eso me enseñó a ser una persona más responsable y madura, incluso aprendí a cocinar, y ahora tengo el orgullo de decir que se cocinar algunos platos ecuatorianos jajaja.

Jugar al ritmo de un golfista universitario es difícil. Nosotros, los jugadores ecuatorianos no tenemos más que 8 torneos nacionales durante el año. Entre Abiertos tenemos aproximadamente un mes de espera. En cambio, en la universidad se juega una ‘qualy’ cada semana para decidir quién va al torneo. Eso me costó un poco, pero eso te ayuda y acostumbra a jugar bien todo el año.

¿Cuántos torneos universitarios has jugado y cuál es el balance de tus scores?

En mi carrera universitaria he jugado un total de 20-25 torneos. Como todos, he tenido scores muy buenos y muy malos. Mi mejor score ha sido -6 (65) en el torneo local.

Mi balance de resultados estos tres últimos años es 75-76, raramente he tirado en los 80s pero si ha pasado.

¿Qué título ganaste y qué sentiste?

Gané el Schreiner Shooutout, el segundo torneo más importante del año, ya que bastantes equipos de nuestra conferencia jugaron. También participan equipos de California y Mississippi, equipos con muy buenos rankings nacionales. 

Esos sentimientos en el Green del segundo hoyo del playoff siguen ahí; sentí alivio y felicidad, ya que por como estuve jugando los años anteriores, nunca pensé que estaría en esa situación.

Estoy muy agradecido con todos los que me ayudaron durante esa etapa tan oscura en mi golf. Desde el momento que entró la bola en el hoyo, mi confianza no ha bajado. Este triunfo me dio impulso para seguir mejorando el resto del año. Lastimosamente, tres días luego de ganar, nos cancelaron la temporada, y mi último año como golfista universitario fue más corto de lo esperado. 

¿Cuál es tu plan y/o aspiraciones en este deporte?

En mi corta vida, el golf me ha dado tantas oportunidades. Planeo seguir jugando hasta que ya no pueda caminar. Sería hermoso que mis hijos jueguen, pero entendería si no les llaman la atención, nunca les forzaría hacer algo que no quieran, especialmente los deportes.

Luego de graduarme planeo trabajar en la academia de golf de Sean Foley por uno o dos años, esta oportunidad se me dio el verano pasado, ya que estuve ahí y me dijeron que quería que vuelva el próximo año.

Seguiré jugando como amateur hasta que sepa que esté listo para jugar profesionalmente. No quiero dar el salto, aún es muy temprano. Tengo mucho que mejorar, pero mi objetivo desde pequeño ha sido ser el primer golfista ecuatoriano en el PGA.

Aún tengo memorias de chiquito, imaginando metiendo el putt para ganar el masters. Ese sentimiento es el que me motiva a ser un profesional de golf.  

Esta etapa en la universidad era solo un paso para llegar a mi meta de jugar en el PGA, y siento que sigo en ese camino. 

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